¿Podríamos volver a oler las flores que los humanos condujimos a la extinción? Esta es la pregunta con la que arranca Resurrecting the Sublime, un proyecto artístico que combina los últimos avances en investigación científica y las instalaciones inmersivas. Es una colaboración en curso entre la artista Alexandra Daisy Ginsberg, la investigadora de olores y artista Sissel Tolaas y un equipo interdisciplinar de investigadorxs e ingenierxs de la compañía de biotecnología Ginkgo Bioworks, dirigida por la directora creativa Christina Agapakis, con el apoyo de IFF Inc., una compañía de moléculas de sabor y fragancia. En una serie de instalaciones inmersivas desplegadas en contextos como La Fabrique du Vivant en el Centro Pompidou (París) y Nature, en la Cooper Hewitt Triennial, el proyecto nos permite oler flores extinguidas como consecuencia de la actividad colonial.

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Utilizando pequeñas cantidades de ADN extraídas de muestras de tres flores almacenadas en el Herbario de la Universidad de Harvard, el equipo de Ginkgo utilizó biología sintética para predecir y resintetizar secuencias de genes que podrían codificar enzimas productoras de fragancias. Utilizando los hallazgos de Ginkgo, Sissel Tolaas reconstruyó los olores de las flores en su laboratorio, utilizando moléculas de olor idénticas o similares.

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La Hibiscadelphus wilderianus, o Maui hau kuahiwi en hawaiano, era originaria de los antiguos campos de lava en las laderas del sur del monte Haleakalā, en Maui (Hawai). Su hábitat forestal se vio reducido como consecuencia de la cría de ganado colonial, y el último ejemplar desapareció en 1912. El Orbexilum stipulatum, o la escopeta de las Cataratas del Ohio, se vio por última vez en 1881 en Rock Island, a orillas del río Ohio, cerca de Louisville (Kentucky), antes de que la presa US Dam No. 41 inundara su hábitat en la década de 1920. El Leucadendron grandiflorum (Salisb.) R. Br. -el Wynberg Conebush-, tiene una historia más compleja, que todavía estamos descubriendo. Fue visto por última vez en Londres en un jardín de coleccionistas en 1806. Su hábitat en Wynberg Hill, a la sombra de la Montaña de la Mesa, en Ciudad del Cabo (Sudáfrica), ya se había perdido por la creación de viñedos coloniales. Puede que esta flor esté completamente perdida. El proyecto está sacando a la luz que especímenes de todo el mundo pueden haber sido identificados incorrectamente a lo largo de la historia.

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Resurrecting the Sublime

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Jara Rocha + conversation with Ana Isabel Carvalho and Ricardo Lafuente (Manufactura Independente) Anna Puigjaner + conversation with Paulo Moreira Mary Maggic + conversation with Miriam Simun Ana Naomi de Sousa and Bernardo Amaral + conversation with Sinho Baessa de Pina
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